Fina, dorada y crujiente, la galleta bretona es una de las galletas más queridas de Francia. Su secreto radica en un ingrediente: una buena mantequilla bretona semisalada, que le da ese sabor inconfundible y esa textura fundente-crujiente reconocible entre mil.
Con solo cinco ingredientes y un toque de tenedor para el famoso cuadriculado, esta receta te transporta directamente a una galletería de Pont-Aven. Perfectas con café, acompañando una crema o desmenuzadas como base de cheesecake, estas galletas se conservan dos semanas en una caja metálica, si logras guardarlas tanto tiempo.