En Mardi Gras, cada región de Francia tiene su propio buñuelo: bugnes en Lyon, oreillettes en Provenza... y merveilles en el suroeste. Estos rombos de masa dorada, tiernos por dentro y crujientes en los bordes, generosamente cubiertos de azúcar, llevan bien su nombre.
Nuestra versión aromatiza la masa con agua de azahar, sin alcohol, para que tanto niños como adultos puedan disfrutar de la pila. La masa se prepara en 20 minutos, reposa una hora, y la fritura solo toma un cuarto de hora. Lo más difícil será esperar a que se enfríen... o no: es cuando están tibias que son las mejores.